domingo, 3 de junio de 2012

Inspiracional

Kalpana Saroj nació en la miseria. Pertenece a una de las castas más bajas ( los Dalit, grupo de personas que en India son consideradas como parias o "intocables"), debido a ello sufrió discriminación desde sus primeros años. 
Fue obligada a casarse a los 12, pero logró huir de un matrimonio donde sufrió abusos físicos y maltrato.
Intentó suicidarse, para escapar de la discriminación y la pobreza en una India difícil y muy respetuosa de sus tradiciones... arcaicas algunas....
Pero hubo un punto de inflexión en su vida. Hoy dirige una importante compañía metalúrgica, donde trabajan personas de todas las castas y clases sociales. Su mantra preferido es el que dice: "Si pones tu corazón y tu alma en tu trabajo y no te dejas vencer, puedes lograr COSAS".

jueves, 31 de mayo de 2012



Un alto en el camino y un cigarrillo.
Frente al Támesis... a metros del Tower Bridge.
Un día soleado... de los pocos en el verano londinense.
Una turista... o probablemente otra ciudadana más de esta ecléctica ciudad.
No pude ver su cara, pero quería esta foto.
Yo y mi devenido interés en el street style europeo.


sábado, 12 de mayo de 2012

Maternity

De un tiempo a esta parte me llené de amigas con hijos. Muchas son aquellas con quienes me crié toda una vida y con quienes veníamos transitando caminos parecidos... hasta que pum... se casaron, y/o fueron madres y de repente ya tienen una familia a sus hombros.

Esta etapa que ellas recorren -con bastante cancha a decir verdad- me hizo, en un principio, explotar en un sinfin de cuestionamientos del tipo: debería estar en la misma situación que ellas? qué hechos y circuntancias las llevaron a ellas a estar viviendo este momento y a mí a estar en algo tan alejado? porqué ellas sí y yo todavía no? quiero realmente eso, o es un capricho surgido de la comparación con el otro?

Lo curioso era que en mi imaginario, desde que tengo uso de razón, nunca estuvo muy marcada la idea del vestido blanco, el casamiento soñado y mucho menos la maternidad. Aunque ojo! esto no significa que no lo quiera para mi vida en algún momento, si se da... Es verdad que algunas veces me confundí pensando que mis expectativas no cumplidas a esta edad tenían que ver con este hecho. Y hasta talvez confundí a otros con alguna que otra respuesta de este tipo. Lo real que es que mis expectativas pasan por otra parte.

Pero volviendo al tema de la maternidad, creo que es algo que se me va contagiando a medida que voy madurando. A veces me sorprendo distraída al ver bebes en sus carritos por la calle, más de una vez haciendo muecas o caras simpáticas para alguno que llora en plena via pública, riendome sola al escuchar algunos planteos que se les sueltan con las primeras palabras o poniendo "me gusta" a más no poder en las fotos que ponen de ellos en el Facebook. Pero al mismo tiempo pienso que todo parece muy lindo y divertido mientras la responsabilidad es de los otros/as.

Imagino- mejor dicho seguro que es así- que es un trabajo extenuante, sin francos ni excusas de ningun tipo; es dejar de ser UNO para ser completamente para el OTRO, tremendo acto de cariño, una responsabilidad planetaria que debe llenar de miedos y llantos, a la par de satisfacciones y sonrisas.

De mis amigas madres, y especialmente de la mía propia, siento una grandísima admiración. Me pregunto si podré llegar a ser tan dedicada y entregada como lo fue ( y es!) ella con sus 5 hijos. Sacrificio e incondicionalidad de toda la vida que la mayoria de las veces no vuelve ni en la quinta parte.

En lo que respecta a mí, algunas que me quieren muuuuucho por cierto, creen que sería una "auténtica madraza", yo creo que sería bastante hinchapelotas. En fin , veo esa posibilidad tan lejana como cercana a cada momento que comparto con ellas y sus hijos. La maternidad me despierta tanto misterio como pavor y me da tanta curiosidad que creo que no debería irme de este mundo sin experimentarla.

martes, 3 de abril de 2012

30 años no cicatrizan

A un día de haberse cumplido 30 años de la Guerra de Malvinas hubo y habrá en lo sucesivo mucha tela para cortar.
Desde los análisis a la luz de los informes de guerra y las sospechas de delitos de lesa humanidad, hasta los incontables entredichos políticos de uno y otro lado del Atlántico. Desde el falso patriotismo que escondió y esconde la pelea por los recursos naturales de las Islas, hasta los justos reclamos de ex soldados y familiares de víctimas por reconocimiento y justicia ante tanto flagelo sufrido durante la guerra y luego de la misma.
Heridas que siguen sin cicatrizar con cada nuevo relato, reviviendo el pasado, año tras año.
Gracias a Dios no fui conciente, por que era apenas un bebé, y tampoco me tocó de cerca, ya que no me arrancó a ningun familiar, pero no por eso soy ajena a una causa nuestra e histórica. Y por eso no quería dejar pasar la fecha ( no es una más, son 30 años...) sin un pequeño y humilde reconocimiento a todos nuestros caídos, y a quienes hoy viven con el peso muerto de los recuerdos y las vivencias de tanto drama humano. Encontré este poema, escrito por un ex soldado, Gustavo Caso Rosendi, hoy citado en una columna de opinión del diario "Tiempo Argentino".
Me gustó por que resume lo único que nos dejó esta guerra absurda: un gran vacío con cada soldado caído.

"Cuando cayó el soldado Vojkovic dejó de vivir el papá de Vojkovic y la mamá de Vojkovic y la hermana. También la novia, que tejía y destejía desolaciones de lana, y los hijos que nunca llegaron a tener. Los tíos, los abuelos, los primos, los primos segundos, y el cuñado, y los sobrinos a los que Vojkovic regalaba chocolates, y algunos vecinos, y unos pocos amigos de Vojkovic, y Colita el perro, y un compañero de la primaria que Vojkovic tenía medio olvidado, y hasta el almacenero a quien Vojkovic le compraba la yerba cuando estaba de guardia... Cuando cayó el soldado Vojkovic, cayeron todas las hojas de la cuadra, todos los gorriones, todas las persianas..."

jueves, 9 de febrero de 2012

A volar...

Hoy el aire se sintió triste... las caras en el ómnibus, en el subte, en la calle, se veían tristes... o tal vez fue sólo mi impresión.
Yo me sentí triste... y rara. ¿Por qué será que la mayoría de las veces comenzamos a valorar más a las personas post mortem? Que conducta chota, pero inconciente.
Se fue una persona que para ser sincera no seguí mucho: nunca tuve un disco de él, nunca fui a sus recitales, a decir verdad sabía muy poco de su vida y a lo sumo tendré bajadas 3 canciones suyas. Sin embargo, cuando leí el anuncio de su hija Catarina en las redes: “No habrá un destino incierto, ni habrá distancia que pueda alejarme de ti… Amor eterno a mi Padre”, la vista se me llenó de nubes... sentí una real pena.
Se fue un filósofo, un papá de nuestra música, un icono del rock, una leyenda nacional.
Un músico único, que según sus compañeros de ruta, de las muchas bandas que formó, reunía tantas condiciones que no había nadie que lo igualara, ni habrá nadie que lo iguale. Un padre amoroso, un buen "flaco"...
"Luis era miel pura, y no sólo conmigo" decía para una entrevista entre lágrimas su musa ojos de papel, "abría la boca y de ella sólo salía poesía».
Era un sabio de las palabras, que nos regaló canciones y frases que quedarán por siempre. Yo elijo ésta para pedirle prestada: "El talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas".
A volar entonces... Maestro, gracias.

domingo, 29 de enero de 2012

¿Quién quiere hacer política?: percepciones a raíz del “El estudiante”


Si me hacían esta pregunta diez años atrás, probablemente hubiera esquivado su respuesta tanto como a los múltiples carteles que empapelaban las paredes de la escuelita donde cursaba la carrera.
Me causaba escozor la sola invitación a participar de asambleas estudiantiles, donde se discutirían las propuestas a las que habían llegado las diferentes agrupaciones, en pos de las elecciones que se avecinaban, para así lograr un voto más, un voto menos, y continuar bregando- quiero creer yo- por un interés común: el de una universidad pública, libre, gratuita. Jamás me interesó… o talvez me llené de prejuicios por no querer terminar cual estudiante crónico inmerso en discusiones que para mí no tenían mucho sentido, o mejor dicho encerraban "lucha de vanidades".
Recuerdo que tenía una amiga que me obligaba a interiorizarme en las elecciones... yo sólo iba a votar por que corría el rumor de que si no lo hacía perdía fechas de examen.
En fin... mi historia no es muy parecida a la del protagonista de la película: "El estudiante"; esta opera prima de Santiago Mitre, cuenta acerca de un joven que llega a la gran ciudad con las únicas intenciones de comenzar una carrera y conocer chicas, pero a medida que transcurre la ficción, comienza a involucrarse en los espacios políticos de su facultad. Es el viaje de ascenso de un personaje, en un ámbito que desconoce, pero que lo lleva a descubrir un universo donde afloran unas virtudes hasta ahora desconocidas por él mismo.
El film, que vende localidades como pan caliente y se proyecta en salas no convencionales ( como la del Malba), ha generado revuelo, ya que no se detiene sólo en el mundo de la militancia política universitaria, sino más bien intenta, a través de este ámbito, demostrar lo que sucede en cualquier otro espacio institucional en donde existe la militancia y más allá de la coyuntura: la rosca política y sus manejos, la búsqueda del poder por el poder mismo.
La película propone discusión por que retrata la política en su dimensión más cuestionada, la del fin que justifica todo tipo de medios, sin importar las traiciones o el pisoteo a la moral, ya que de eso parece que se nutre la mayor de las veces. Eso sí, siempre aclarando que lo que se busca es un fin que supone un bien para todos,¿ y por eso parece volverse incuestionable.?
El estudiante es la película argentina del momento, es objeto de debate en nuestro país y en el mundo entero (ha participado en Festivales como el Toronto y el de Nueva York), y es que su objeto de estudio: la política, es un universo necesario, pero también desconocido, ignorado y odiado por lo que despierta a la luz de la corrupción; y al parecer también inexcusable, o eso es lo que al parecer, intenta que aprendamos con su ejemplo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Voraz

A determinada edad la presión por lograr ciertas cosas casi me lleva al borde del colapso (y de entrada aclaro que está en mi naturaleza ser un poco exagerada).
Era una presión interna, que afloraba como consecuencia de algo externo.
El tiempo se me vino encima y empezó a correr mucho, pero mucho más rápido que la velocidad de mi razón (o del corazón) para decidirse entre el deber ser y mis necesidades reales (digo bien, REALES, y de paso me libero).
En este periodo lo que me pasaba era eso que a cualquiera le podía pasar: una crisis de edad; pero (y talvez victimizándome un poco) en mí caso había además un plus de otra cosa: una necesidad imperiosa de salir de la mediocridad o del puro conformismo. Si a esto le sumamos una ilusión (idea que vaya a saber quién me la metió) de que algo fantástico me iba a suceder, y me iba a llevar lejos de una realidad común y corriente, da como resultado una gran frustración, mucha confusión y la descripción de “voraz” por parte de mi terapeuta. (Voraz: que destruye o consume rápidamente, que come desmesuradamente y con mucha ansia)
Al principio no podía creer que una característica tan propia de un animal tuviera algo que ver conmigo. Luego entendí que es un mal de muchos (además de caer en cuentas que todos somos animales en gran parte)
Un cocktail de metas irrealizables, grandes expectativas y la contraposición con la realidad (duro golpe), vinieron a confluir en mi desdicha e insatisfacción.
En el libro “La insoportable levedad del ser”, Milan Kundera se pregunta acerca del valor que puede tener la vida para el ser humano. Dice algo así como que: si el primer ensayo para vivir la vida es ya la vida misma, entonces lo que ocurre una vez, es como si no ocurriera nunca; y cierra diciendo si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.
Este planteo es talvez el que mejor explica la causa de mi supuesta “voracidad”, casi llegando a la postrimería de otra década.
El dicho que dice: “El que mucho abarca, poco aprieta” vino a aleccionarme. Dicen que a veces es mejor renunciar (aunque prefiero la palabra “aceptar”) ciertas cosas, para no sentir la frustración de no poder atenderlas.
A partir de ahí empecé a entender más aquella frase (que leía y releía de un cuadro que colgaba en el laboratorio de mi madre) y que decía: “la vida es eso que pasa mientras estamos ocupados (yo diría más bien preocupados) haciendo otras cosas”. Entonces decidí tratar de relajarme.

Publicado en Revista Dadá Mini, Edicion Nro 10